martes, 30 de octubre de 2012

Sentido de abundancia, sentido de escasez

Pensamos en abundancia cuando hemos acabado nuestra cena, y nos siguen sirviendo comida (aún falta el postre); o cuando hemos comprado una prenda de vestir a un precio más bajo del que creíamos iba a costar (¡nos sobra dinero para más cosas!). Y en verdad, la abundancia esta en todas partes, pero no nos damos cuenta de ello casi siempre. Tendemos a pensar en escasez, en que siempre nos va a faltar. Les voy a contar una historia personal: de mi cambio de pensamiento de escasez a abundancia.

Hace unos quince años, cuando estudiaba en la facultad de medicina, muchos de mis amigos pensábamos que en un futuro conseguir empleo sería cada vez más difícil, pues cada año egresaban más y más médicos de las universidades. Más aún, en ese tiempo aparecieron muchas facultades de medicina nuevas que empezaban a traer más estudiantes a sus aulas, con lo que la oferta de médicos iba a ser en demasía a la demanda. Particularmente tenía mucho miedo de quedarme afuera de un puesto de trabajo o permanecer desempleado por mucho tiempo luego de terminar mi graduación. Sin embargo, al salir de la universidad, no fue muy difícil encontrar empleo. En realidad me llamaron para ocupar un puesto en un centro de salud periférico, del cual luego salí para ser médico de guardia en una clínica más local y posteriormente para ocupar un cargo de docencia en un instituto de salud. En realidad, empleo hay en abundancia, hasta hoy en día, y lo habrá en el futuro. Médicos se necesitan a millones, pues la salud no esta resuelta aún, y no creo que erradicando todas las enfermedades en el mundo nunca necesitamos de alguien que como un facultativo nos ayude a prevenir o aconsejar sobre salud y bienestar. 

Pensar en abundancia es pensar como la naturaleza misma es. Date cuenta que la naturaleza de por sí tiende a la abundancia infinita: una semilla permite el brote de una planta que dará cientos de frutos cada una con cientos de semillas; los animales al reproducirse generan camadas de crías;  las flores todos los días brotan y ninguna es igual a otra, con miles de colores por doquier. Y ¿qué pasaría si se acaba el petroleo? No será el fin del mundo, sino el inicio de nuevas alternativas de energía libre ha utilizar. 

Wallace D. Wattles en su libro "La ciencia de hacerse rico", describe el método para generar riqueza. Pero antes de detallar el método, el autor explica el sentido de abundancia que debe primar como condición inicial a la adquisición de riqueza.  Este punto es muy interesante. ¿Cuántas cosas nos falta aprender? (escasez) o mejor dicho ¡cuantas cosas hay por aprender cada día! (abundancia).

miércoles, 3 de octubre de 2012

¿Preocuparse por la ingratitud?

Hay un libro muy interesante y didáctico de Dale Carnegie que titula: "Como suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida", donde se tratan del tema de la preocupación y su solución, a través de diversos ejemplos e historias reales. Dale Carnegie tiene este estilo de redactar a través de testimonios de personas con las cuales tuvo contacto en sus clases de oratoria. De este libro extraigo el tema del liberarse de la preocupación por esperar agradecimiento ante un acto de servicio. 

Cuantas veces no recibimos ni un "gracias" ante un servicio que damos a otros. Y, desde otro punto de vista, cuantas veces no damos ni un "gracias" por las cosas que nos dan o recibimos a diario (me incluyo, pues me ha pasado y me pasa aún). 

Piénselo bien por un momento. Hay tantas cosas que agradecer y no lo hacemos. No nos damos cuenta. "Estas distraído" como dice Facundo Cabral.

En el libro de Dale Carnegie se menciona que la naturaleza humana es de por sí ingrata. Y, dentro de los muchos testimonios que recoge en esta parte del libro (lea el capítulo 14), se presenta la del "leproso agradecido". Dice así:

"Cristo sanó a diez leprosos en una tarde, pero ¿cuántos de estos leprosos se detuvieron para darle las gracias? Sólo uno. Véanlo en San Lucas. Cuando Cristo se volvió hacia sus discípulos y preguntó: '¿Dónde están los otros nueve?', todos ellos habían desaparecido. ¡Se habían ido sin dar las gracias! Y permítaseme ahora una pregunta: ¿por qué usted y yo (...) podemos esperar más agradecimiento por nuestros menudos favores que el que obtuvo Jescucristo?"

Que maravillosa enseñanza. Si desean revisar el texto bíblico, pues lean San Lucas 17, 11-19. En verdad, hay muchas cosas que dejamos de agradecer en la vida, sin darnos cuenta. Puedes empezar agradeciendo que puedes ver el amanecer de cada día, escuchar a tu bebé balbucear, sentir con tus manos el agua al bañarte, respirar el aire fresco, aprender todos los días algo nuevo, etc.